viernes, 10 de febrero de 2012

EL MURO DE LA COMUNICACIÓN

Desde hace miles de años los judíos suelen acudir al muro que queda en los restos del que dicen ser el templo de Salomón a contarles sus problemas y desgracias y alguno a agradecerle sus éxitos y satisfacciones, incluso hay quien deja incrustados entre las piedras escritos y recuerdos de sus penas y  alegrías.

El ser humano desde sus principios ha necesitado el comunicar sus aconteceres a alguien, es necesario explayarse, desahogarse vomitarle los problemas a alguno, sin esperar mucho de que puedan ayudar a resolverlo.

Durante mucho tiempo en el mundo católico, el confesor cumplía este cometido de “muro de lamentaciones” y desde su posición de asesor religioso y en este campo, aconsejaba y mediante la penitencia resarcía y perdonaba al confeso, aunque la mayoría de las veces no convencía.


Posteriormente el psicoanalista ha venido a sustituir al muro de las lamentaciones en el sentido más científico posible. Los problemas de cada uno se los tiene que resolver el solo y el muro, el confesor, el amigo o el especialista lo máximo que pueden influir en resolverlo, es transmitirle, confianza, tranquilidad o como mucho asesorarle con alguna experiencia similar.


Si el muro de las lamentaciones hubiese sido desde su principio una gran computadora capaz de acumular todos los lamentos, consultas y agradecimientos por las soluciones y hubiera estado dotado de los mecanismos necesarios para entrecruzar la información y analizarla y estadísticamente estudiarla, tendríamos el mayor robot del conocimiento de la humanidad.


Si los confesores hubiesen estado dotados de cintas grabadoras, que recogiesen todas las distintas inculpaciones de los creyentes en las faltas cometidas, si luego las hubiésemos estudiado mezcladas en una gran computadora, tendrían los católicos el mayor compendio del pecado y sus consecuencias. Pero no ha sido así y seguimos teniendo los mismos problemas que hace 2000 años, y los judíos siguen contándoselo al muro de las lamentaciones, los católicos al confesor y los mas pudientes al psicoalanista, acercándonos cada vez mas al egoísta individualismo.

Para mi, tengo que reconocer que LAS REDES SOCIALES, me han abierto un auspicio de esperanza, estoy comprobando que en Facebook, en Twitter y el Linkedin, la gente se libera, improvisa y escibe espontáneamente sin tener en cuenta siquiera las reglas ortográficas, es como si las personas quisieran desprenderse de todo lo que le encorsa y reprime y muy deprisa y en pocas letras expresar un sentimiento, una valoración, una critica o una reflexión.
En los Blogs personales, es distinto, la gente normalmente se desnuda ante los demás, se autoanaliza y trata de transmitir sus conocimientos y sus experiencias, hay algunas autoconfesiones que son dignas de un análisis profundo y algunos conocimientos y experiencias que son dignos de estudio
Estamos en una nueva época de comunicación diferente, pero mucho más espontáneas y sinceras, donde los más viejos tenemos que saber aprovechar como vehiculo de intercomunicación y utilizarla adecuadamente en la dirección que sinceramente pretendemos.
Y este es el final de mi reflexion, si todos los que estamos en esta gran nube de la PAGINA WEB de INZAMAC, colaboramos a trabes de las Redes Sociales transmitiendo nuestros pensamientos y nuestros conocimientos, preguntando y criticando con sinceridad todo de lo que hablamos, si colgamos las experiencias de estos 29 años de vida  que ya llevamos, si en definitiva utilizamos esta gran herramienta para que nos ayude a encontrar las decisiones mas certeras y mejores para todos, estoy seguro que lograremos salir antes y mejor de esta puñetera crisis en que nos encontramos.


Carlos Rodríguez Fernández
Presidente de Forcal

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